Renovar el DNI
May 12
Hace ya tiempo que pedí cita para renovar mi DNI, y dado que ahora estoy en Madrid, solicité en alguna comisaría de la provincia y me tocó Coslada.
Aquel día me levanté más tarde, ya que había pedido unas horas en el trabajo para “asuntos propios” y aunque tenía cita a las 10 decidí ir un poco antes a la comisaría.
Al llegar a la puerta, como iba sobrado de tiempo, decidí echar un ojo a los carteles y… ups, en ese momento me vinieron a la cabeza algunas palabras de mis padres, acuérdate de llevar fotos para renovar el dni, mierda!
Bueno, esto es Madrid, ¿habrá alguna tienda de fotos cerca no? dicho y hecho, me puse a buscar algún lugar donde poder sacarme las fotos.
Caminando caminando encontré un sitio, era perfecto así que decidido entré.
Al principio noté algo raro en aquel hombre… tenía… alrededor.. como un… cierto mariposeo.. pero no le dí importancia, simplemente me llamó la curiosidad.
Me senté en el taburete y me dejé hacer, me sorprendió que el “fotógrafo” no me enseñara las fotos y que se fuera directamente a imprimirlas, cuando las tuve por fin en la mano.. casi me da un infarto.
Ahora que tengo el pelo más largo que antes, suelo peinarme con una cierta elevación por el medio de la cabeza, si, con cresta, pero cresta elegante, no de las que podéis estar imaginando y esa mañana al no recordar que tenía que hacerme fotos había salido así de casa.
Antes, era mamá la que se encargaba de peinarme o incluso llevar un peine en el bolso para estos casos, ella nunca me hubiera dejado entrar así a sacarme una foto, bueno, ella ya hubiera llevado una foto en el bolso y hubiéramos evitado esta situación… odio ser adulto.
El caso es que cuando me vi con cresta, primero me cagué en el fotógrafo por no haberme dejado ver la foto antes de imprimirla, qué poco profesional, pero no dije nada y me limité a comentar “Vaya, esta foto no es muy apropiada para un DNI, creo que voy a sacarme otra”
Y va el tio y me suelta: “Yo te veo muy guapete”
Se hizo un silencio bastante incómodo, estábamos solos en la tienda, yo necesitaba fotos normales y salir corriendo sin pagar no era una opción muy recomendable dado que tenía que ir a la comisaría.
El caso es que volví a entrar a ese cuartito oscuro y pequeño donde ese hombre de aspecto recatado sacaba sus fotos.
Ahora, lo primero que hice fue acercarme a un espejo y bajarme la cresta, el caso es que mientras bajaba el pelo, notaba algunos insurgentes en la parte de atrás de mi cabeza, se hacían fuertes y se resistían ferozmente a ser bajados, el caso, pensé, quiero acabar ya con esto y apenas se notan, la cresta en un 92% esta quitada así que creo que esta foto es adecuada para mi dni.
Total, que volví al asiento, esbocé una sonrisa y esperé el click de la cámara, pero esto no sucedió, en su lugar pasó algo mucho peor que me gustaría poder olvidar algún día.
En los libros nos explican que los seres humanos tenemos un instinto de supervivencia que nos ayuda a sobrevivir, pero en algunos casos, aunque veas venir el peligro, el instinto falla.
Fue como si lo viera a cámara lenta, pero no pude hacer nada, mis piernas y brazos se quedaron inertes y un sentimiento de asco, mucho asco, muchísimo asco recorrió mi cuerpo cuando el “supuesto fotógrafo” dijo: “Uy, aún te queda un poco subido el pelo” y chupándose el dedo pulgar lo estrujó contra mi pelo.
Mi primera reacción cuando volví en mí fue quitarle la cámara de fotos y ayudarle a sacarse panorámicas de su recto pero aún necesitaba esas fotos, así que me resigné y esperé a que acabara.
Una vez imprimió las segundas fotos, en vez de dármelas y dejar que saliera corriendo de ese infierno, empezó a compararlas
“Tienes la misma pose en las dos fotos, sólo cambia el pelito”
- Si, claro, es la misma cara
“Pues te veo igual de guapete en las dos
- ¿Seguro? pues yo me veo con cara de asco en la segunda
Al final me llevé 16 copias de las fotos para no tener que volver a pasar por el infierno de necesitar una foto nunca más.