Esquíar en la Covatilla

El lunes, aprovechando que teníamos puente, decidimos ir a la Covatilla (Béjar, Salamanca) a esquiar. Nunca había ido allí y sinceramente, me sorprendió gratamente, aunque aún le falta mucho para igualarse a otras pistas.

Salimos a las 8 justo para llegar allí sobre las 9, más o menos cuando abren y apenas hay gente. El forfait cuesta 25 euros y si necesitas alquilar equipo (esquís, botas y palos) otros 20.

Teniendo en cuenta que el horario es de 9 a 4:30 no está nada mal, puedes aprovechar bastante tiempo.

Yo no había esquiado nunca, bueno, miento, una vez con el colegio hace 8 años, pero de eso… ya apenas me acuerdo, pero aún así.. lo dí todo.

Lo más divertido es caerse, una y otra vez, reírse y volverse a levantar, ahora, eso si, al día siguiente, te das cuenta de con qué partes de tu cuerpo tiendes a parar las caídas.

Anécdotas de un día de esquí

Como anécdotas, puedo contar dos, la primera, así tal que a las 10:30 y después de haberme tirado dos veces por una pista verde decidí encaminarme arriba del todo, cogí un telesilla luego un telearrastre y llegué a la última pista.

Como he dicho antes, no sé esquiar, sé hacer la cuña y deslizarme lentamente hacia abajo pero claro, eso en las pistas fáciles funciona pero cuando te tiras por una roja…

Recuerdo que al principio me asomé y lo vi todo muy empinado, pero oye, uno que es optimista.. así que me dije “de perdidos al río” y me tiré para abajo, al principio todo iba bien, entre la cuña y que iba girando, bajaba “controlando la situación” hasta que rápidamente aprendí una lección muy valiosa cuando esquías “si brilla la pista.. sal de ahí” ¿por qué brilla la pista? pues por que no es nieve… sino hielo.. pero.. demasiado tarde, salí disparado hacia abajo.

esquiando en la covatilla

Sí, se frenar, de echo iba frenando, pero ni con esas me paraba, era tal la velocidad que llevaba que los esquís empezaron a vibrar, me dolían los tobillos, las rodillas y me estaba empezando a dar un tirón entre el muslo y el culo de la tensión que estaba generando para intentar hacer una cuña sin matarme.

Solo pensaba una cosa, como me caiga me mato, a esta velocidad me mato, así que me dije, “deja de hacer el tonto intentando frenar y deslízate por la pista, cuando llegues al final ya pensarás lo que haces” total que yo no hacía más que pasar a todo el mundo e intentaba ir por el medio de la pista esquivando gente.

¿Cómo acabó la cosa? pues al final de la pista había una curva… así que me marqué un recto, cuando vi que iba a chocar irremediablemente me la jugué a frenar y bueno.. no me salió del todo mal, pude frenar bastante antes de estamparme y desperdigar mi “equipo de esquí” por toda la pista.

La otra anécdota y de la cual aprendí otra valiosa lección es que “no te pongas los esquís con hielo en las botas”, resulta que iba bajando por una pista azul todo contento, zass para un lado, zass para el otro, piumm esquivo a uno, piumm esquivo a otro y de repente.. coño! ¡¡¡ si me he quedado sin un esquí !!! claro, la torta fue de espanto y para colmo de males caí sobre otra placa de hielo y me deslicé unos 10 metros más para abajo.

Lo más reseñable.. la buena actitud de la gente, enseguida se acercan a preguntar que tal la ostia caída e incluso te recogen los bártulos y te los acercan :) que majos!

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