Después de escribir el artículo de González Sinde y el P2P en España me puse a buscar un poco de información sobre cómo estaba la situación de programas que evitaran la posible penalización por descargas en la red.
De todo lo que he podido encontrar me quedo con BitBlinder, un cliente para bittorrent que codifica la IP del usuario y todas las transferencias que realiza por lo que sería imposible determinar qué es lo que ha descargado. Una excelente manera para compartir archivos de forma totalmente anónima.
Es triste que tengamos que llegar a estos extremos ya que esta clase de programas de navegación anónima pueden ser usados con fines no tan “altruistas” como por ejemplo compartir pornografía infantil. ¿Qué será lo siguiente? ¿decirnos qué programas podemos instalar y cuales no en nuestro ordenador?







